¡Yo también te lloro!
¡Escuchadme, oh Ancianos de la ciudad,
Escuchadme lamentar, personalmente,
A Enkidu, mi amigo
¡Estallar, como una plañidera,
En amargas lamentaciones!
¡Enkidu, hacha junto a mi costado,
Y refuerzo para mis brazos
¡Espada de mi vaina,
escudo delante de mí!
Mi vestido de gala
Y la capa de mis encuentros.
¡Una suerte cruel, de un solo golpe,
Te ha arrancado de mí!
¡Amigo mío, Mulo vagabundo,
Onagro del desierto
Pantera de la estepa!
Enkidu, amigo mío, Mulo vagabundo,
Onagro del desierto,
pantera de la estepa,
Con quien, de consuno,
He escalado la Montaña;
Capturado y dado muerte
Al Toro gigante;
Abatido a Humbaba,
Agazapado en el Bosque de los
Cedros;
Ahora, ¿qué es este sueño
Que se ha apoderado de ti?
¡De pronto, te has vuelto sombra
Y ya no me escuchas!
Pero Enkidu
Ni siquiera levantaba la cabeza.
Gilgamesh le palpó el corazón:
Escuchadme lamentar, personalmente,
A Enkidu, mi amigo
¡Estallar, como una plañidera,
En amargas lamentaciones!
¡Enkidu, hacha junto a mi costado,
Y refuerzo para mis brazos
¡Espada de mi vaina,
escudo delante de mí!
Mi vestido de gala
Y la capa de mis encuentros.
¡Una suerte cruel, de un solo golpe,
Te ha arrancado de mí!
¡Amigo mío, Mulo vagabundo,
Onagro del desierto
Pantera de la estepa!
Enkidu, amigo mío, Mulo vagabundo,
Onagro del desierto,
pantera de la estepa,
Con quien, de consuno,
He escalado la Montaña;
Capturado y dado muerte
Al Toro gigante;
Abatido a Humbaba,
Agazapado en el Bosque de los
Cedros;
Ahora, ¿qué es este sueño
Que se ha apoderado de ti?
¡De pronto, te has vuelto sombra
Y ya no me escuchas!
Pero Enkidu
Ni siquiera levantaba la cabeza.
Gilgamesh le palpó el corazón:
Ya no latía en absoluto.
Entonces, como a una joven esposa,
Cubrió el rostro de su amigo.
Daba vueltas en torno a él
Como un águila,
O como una leona
Privada de sus cachorros.
No cesaba de ir y venir,
Ya delante, ya detrás de él.
Se arrancaba y esparcía,
A jirones sus cabellos
Se despojaba, arrojándolas,
De sus hermosas vestiduras,
Como sobrecogido de horror.
La epopeya de Gilgamesh. Traducción de Pedro López Barja de Quiroga. Editorial Akal
