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Fotograma de la película Solo en casa (1990), de Chris Columbus |
- [...] ¿Es que no le interesa el dinero?
- No, porque se ha convertido en meta y nos impide disfrutar del camino por donde vamos andando. Además, ni siquiera es bonito, como antes, cuando se gozaba de su tacto como el de una joya. [...] Ahora, el dinero son viles papeluchos arrugados. Yo, cuando tengo alguno, estoy deseando soltarlo.
- Todo lo que usted quiera -interrumpió el comisario-, pero hacen falta para vivir.
- Eso suele decirse, sí. Para vivir... ¿Pero a qué llaman vivir? Para mí, vivir es no tener prisa, contemplar las cosas, prestar oído a las cuitas ajenas, sentir curiosidad y compasión, no decir mentiras, compartir con los vivos un vaso de vino o un trozo de pan, acordarse con orgullo de la lección de los muertos, no permitir que nos humillen o nos engañen, no contestar que sí ni que no sin haber contado antes hasta cien como hacía el Pato Donald... Vivir es saber estar solo para aprender a estar en compañía, y vivir es explicarse y llorar... y vivir es reírse... He conocido a mucha gente a lo largo de mi vida, comisario, y, créame, en nombre de ganar dinero para vivir, se lo toman tan en serio que se olvidan de vivir. Precisamente ayer, paseando por Central Park más o menos a estas horas, me encontré con un hombre inmensamente rico que vive por allí cerca y entablamos conversación. Pues bueno, está desesperado y no sabe por qué. No le saca partido a nada ni le encuentra aliciente a la vida. Y claro, se obsesiones por tonterías. Al cabo de un rato, parecía yo la millonaria y él el mendigo.
Caperucita en Manhattan. Carmen MARTÍN GAITE



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