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Aquí encontrarás una selección accidental de textos literarios pertenecientes a obras clásicas de la Literatura universal. Sin otro criterio que el gusto y el azar seguidos por el profesor de Lengua Rafael Bermúdez Ortiz, el alumnado tiene la oportunidad de acercarse a algunos de los títulos y autores más célebres del canon literario occidental mediante este catálogo de citas, páginas y recortes. Ojalá disfruten tanto como el autor de su lectura.
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El mejor recuerdo, el olvido


Imagen de un joven Marcel Proust en la playa

Porque los recuerdos de amor no son una excepción de las leyes generales de la memoria, leyes dominadas por las generales de la costumbre. Y como la costumbre lo debilita todo, precisamente lo que mejor nos recuerda a un ser es lo que teníamos olvidado (justamente porque era cosa insignificante y no le quitamos ninguna fuerza). Porque la mejor parte de nuestra memoria está fuera de nosotros, en una brisa húmeda de lluvia, en el olor a cerrado de un cuarto o en el perfume de una primera llamarada: allí dondequiera que encontremos esa parte de nosotros mismos de que no dispuso, que desdeñó nuestra inteligencia, esa postrera reserva del pasado, la mejor, la que nos hace llorar una vez más cuando parecía agotado todo el llanto. ¿Fuera de nosotros? No, en nosotros, por mejor decir; pero oculta a nuestras propias miradas, sumida en un olvido más o menos hondo. Y gracias a ese olvido podemos de vez en cuando encontrarnos con el ser que fuimos y situarnos frente a las cosas lo mismo que él; sufrir de nuevo porque ya no somos nosotros, sino él, y él amaba eso que ahora no es indiferente. En la plena luz de la memoria habitual las imágenes de lo pasado van palideciendo poco a poco, se borran, no dejan rastro, ya no las podremos encontrar. 

Marcel PROUST. A la sombra de las muchachas en flor. Alianza Editorial

Vendrá el olvido


Fotograma de Los 400 golpes (1959), de François Truffaut

Vendrá el olvido infalible
como una esponja mojada;
nosotros somos guarismos
un momento en la pizarra.
Destellos de tiza en negro.
La negrura es la distancia;
lo blanco, la pobre gente
nacida para borrada.


José Moreno Villa. Poemas en México, 1954.

No olvidarán

Nuestra vanidad concede una importancia excesiva al papel que desempeñamos en el mundo. El burgués de París se ríe del burgués de una pequeña ciudad; el noble de la corte se burla del noble de provincias; el hombre conocido desdeña al hombre ignorado, sin pensar que el tiempo hace justicia por igual a sus pretensiones, y que son todos igualmente ridículos o indiferentes a los ojos de las generaciones que se suceden.


Págs. 70. Memorias de ultratumba (1848). Chateubriand. Editorial Acantilado

Donde habite el olvido


Memoria del Macizo de los Gigantes (1835), Caspar David Friedrich.

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora; 

Donde yo sólo sea 

Memoria de una piedra sepultada entre ortigas 

Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje 

Al cuerpo que designa en brazos de los siglos, 

Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible, 

No esconda como acero 

En mi pecho su ala, 

Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya, 

Sometiendo a otra vida su vida, 

Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres, 

Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; 

Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, 

Disuelto en niebla, ausencia, 

Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.


Luis Cernuda. Donde habite el olvido (1933).