Bienvenidos

Aquí encontrarás una selección accidental de textos literarios pertenecientes a obras clásicas de la Literatura universal. Sin otro criterio que el gusto y el azar seguidos por el profesor de Lengua Rafael Bermúdez Ortiz, el alumnado tiene la oportunidad de acercarse a algunos de los títulos y autores más célebres del canon literario occidental mediante este catálogo de citas, páginas y recortes. Ojalá disfruten tanto como el autor de su lectura.
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La calle Singleton


Snow route, Williamsburg (2014). Luis Pérez

Al conducir por el laberinto de calles oscuras y sucias del sur de la ciudad, Macon se preguntó cómo podía Muriel sentirse segura viviendo en esos barrios. Había demasiados callejones lóbregos, huecos de escalera llenos de basura y portales cubiertos de jirones de carteles. Los comercios, cerrados con rejas, ofrecían unos servicios sospechosos en rótulos ineptamente escritos: PAGAMOS CHEQUES SIN HACER PREGUNTAS. IMPUESTO SOBRE LA RENTA DE TINY BUBBA. PINTAMOS COCHES EN EL DÍA. aun a esa hora avanzada de una fría noche de noviembre, había grupos de personas acechando en las sombras: hombres jóvenes que bebían de botellas envueltas en papel marrón, mujeres de mediana edad discutiendo bajo la marquesina de un cine que rezaba CERRADO.

Luces nocturnas en el vecindario


Fotograma de La ventana indiscreta (1954), de Alfred Hitchcock

Por fin, se escurría de debajo de los animales y apagaba el televisor. Iba a poner el vaso en la solución dórica del fregadero. Subía las escaleras. De pie junto a la ventana del dormitorio, extendía la vista por la vecindad: ramas negras dibujándose sobre un morado firmamento nocturno, aquí y allá el tenue brillo de un listón blanco, alguna que otra luz. A Macon siempre lo consolaba encontrar una luz. Alguien más tampoco podía dormir, suponía él. No le gustaba tener en cuenta ninguna otra posibilidad; una fiesta, por ejemplo, o una reunión íntima entre  viejos amigos. Prefería pensar que alguien más estaba solo, desvelado, ocupado en apartar sus pensamientos. Eso le hacía sentirse mejor. Volvía a la cama. Se acostaba. Cerraba los ojos y, sin intentarlo siquiera, cruzaba el umbral  y, sin intentarlo siquiera, cruzaba el umbral que lo separaba del sueño.

Pág. 31. El turista accidental (1985). Anne Tyler. Punto de Lectura.

Carta de despedida desde el gueto



Imagen del gueto de Varsovia (Polonia).

Ania se despide de su hijo Vitia desde un gueto ucraniano durante la Segunda Guerra Mundial.

Vitia, estoy segura de que mi carta te llegará, a pesar de que estoy detrás de la línea del frente y detrás de las alambradas del gueto judío. Yo no recibiré tu respuesta, puesto que ya no estaré en este mundo. Quiero que sepas lo que han sido mis últimos días; con este pensamiento me será más fácil dejar esta vida.

Es difícil, Vitia, comprender realmente a los hombres... Los alemanes irrumpieron en la ciudad el 7 de julio. En el parque la radio transmitía las noticias de última hora. Salía de la policlínica, después de las consultas, y me detuve a escuchar a la locutora, que leía en ucraniano un boletín sobre los últimos combates. Oí un tiroteo a lo lejos. Luego algunas personas cruzaron corriendo el parque. Seguí mi camino a casa, sin dejar de sorprenderme por no haber oído la señal de alarma aérea. De repente vi un tanque y alguien gritó: «¡Los alemanes están aquí!».

«No siembre el pánico», le advertí. La víspera había ido a ver al secretario del sóviet de la ciudad y le había planteado la cuestión de la evacuación; él montó en cólera: «Todavía es pronto para hablar de eso; no hemos comenzado siquiera a redactar las listas». En unas pocas palabras, los alemanes habían llegado. Aquella noche los vecinos se la pasaron yendo de una habitación a otra; los únicos en mantener la calma éramos los niños y yo. Había tomado una decisión: que me suceda lo que haya de suceder a los demás. Al principio tuve un miedo espantoso; comprendí que no te volvería a ver, y me entraron unas ganas locas de volver a verte, de besarte la frente, los ojos una vez más. Entonces me di cuenta de la suerte que tenía de que estuvieras a salvo.